EL TERRITORIO

Los “Campi Flegrei” y los alrededores

En cuanto se sale de nuestro puerto, inmediatamente se respira aire de cultura.
Los “Campi Flegrei” proponen itinerarios entre historia, naturaleza y mito: desde el Anfiteatro Flavio hasta el Templo de Serapide, de los extraordinarios restos romanos de Rione Terra al cráter “lunar” de Solfatara, uno de los pocos volcanos activos que se pueden visitar. A unos 10 kilómetros más adelante, se encuentra el Castillo Aragonés de Baia, sede del Museo Arqeuológico de los Campi Flegrei, ofrece una encantadora mirada del Golfo di Pozzuoli, mientras el Parque arqueológico sumergido - 5/6 metros debajo del nivel del mar – es una oportunidad única para una excursión submarina.
Bacoli, en cambio, propone losatractivos itinerarios de Cento Camerelle, y la Piscina Mirabilis; en Cuma hay que visitar el Antro de la Sibilla, una parada imperdible para turistos extranjeros e italianos.


Por las islas

Capri, “la isla Azul”, es uno de los destino turísticos más solicitados del turismo internacional; extensión natural de la península de Sorrento. La isla es una mezcla de arte, naturaleza, cultura y mundanidad y por los colores del mar y por la naturaleza que la rodea tiene pocos rivales en el mundo.

Procida e Isquia juntas con el islote de Vivara, constituyen un pequeño archipiélago que es casi una extensión de los Campi Flegrei. Procida, por su tamaño, evoca inmediatamente el estado de ánimo de la “isla”: vivir rodeado por el mar, con éste límpido, con poca gente y con tradiciones marineras.
Isquia, es en cambio la isla verde, es para los que quieren movida: en el paseo marítimo del Puerto de Isquia hay bares y fiestas, pero de todos modos hay rincones tranquilos para ir de excursión.


Por la ciudad

Sudcantieri está situado a menos de 200 metros del cruce de la circunvalación de Nápoles, y está a un paso de la ciudad, y se puede llegar fácilmente cogiendo el tren de la Cumana o con el metro.
Nápoles es una ciudad que tiene mucho que ofrecer. El casco antiguo con sus iglesias de época cuentan la historia de Nápoles: desde la de Santa Chiara a la de San Domenico, desde la de San Paolo a la de San Lorenzo Maggiore, desde la de San Gaetano al Duomo con la Capilla de San Gennaro.
Luego, se puede visitar la famosa “Nápoles subterránea”, que se remonta a siglos atrás y qu esigue las huellas de los antiguos cardus y decumanus. Siguiendo hacia el mar se llega al Maschio Angioino, conocido también como Castillo Nuevo, que destaca majestuosamente con la cinco torres cilíndricas adornadas con merlones. No muy lejos, en el barrio de Santa Lucía se alza el monumento-símbolo de Nápoles, el Castel dell'ovo, posado en el islote de Megaride, primer asentamiento de los colonos griegos, y de allí comienza el paseo marítimo de Via Caracciolo. De allí por un camino corto se llega a la Villa Comunale y a Mergellina y su puerto turístico, donde los pescadores exhiben sus productos: pescado, moluscos, crustáceos. Hacia el sur se encuentran la famosa colina de Posilipo, Marechiaro, el islote de Nisida, que con su bahía separa los dos Golfos, el da Nápoles y el de Pozzuoli.
Finalmente, los museos: el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Capodimonte, que ofrecen a los turistas espléndidas colleciones.


La costa

Promontorios, fiordos, calas, cuevas, miradas impresionantes: esta es la costa, un lugar de extraordinaria belleza.
Detrás de cada rincón se encuentra una maravilla: desde las puertas de Salerno hasta la Península de Sorrento, desde la Bahía de IERANTO, reconocida como reserva natural, hasta llegar a Amalfi.
Sorrento, Seiano, Positano, Praiano, Amalfi, Maiori y muchas más forman parte de un territorio que combina muchas especifidades que coexisten armoniosamente entre sí: una simbiosis de paisajes, arte, historia, cultura y civilización. Cada metro cuadrado tiene algo típico, como por ejemplo los tomates y el característico limón de Sorrento, el “sfusato de Amalfi”, los espaguetis con los calabacines de Nerano y la artesanía local, principalmente la cerámica artística de Vietri sul mare. Todo esto y más son la alma del territorio, donde todo es patrimonio de la humanidad.

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